El primer ministro israelí Ariel Sharon, comenzó a respirar de forma espontánea y presentó movimientos en sus extremidades, en los primeros signos de actividad mientras los médicos intentan sacarlo de un coma inducido para evaluar el daño provocado por un derrame cerebral.
Estos avances provocaron un optimismo moderado en los médicos, quienes subrayaron sin embargo que es imposible determinar por ahora los daños sufridos por el cerebro de Ariel Sharon y sus consecuencias en los sistemas cognitivo o motor.
