El caso de pasará a la historia de la comunicación como un episodio que ilustra cabalmente el concepto de pánico moral. Es éste el efecto de los medios de hacer que los miembros de una comunidad sean “sensibilizados moralmente” frente a una situación significativa o un episodio traumático —en el caso, la catástrofe que siguió al error de diciembre de 1994— provocando que las causas de esa situación se atribuyan a una persona, una etnia, una condición.
Un antecedente: los judíos en la catástrofe socioeconómica de la Alemania de entreguerras. O la cultura juvenil, cuyos exponentes fueron identificados con la inseguridad en las ciudades inglesas, en los 70, en que se acuñó el concepto. O los gays ante el miedo al Sida, a partir de los 80, entre otros casos originalmente estudiados.
En México, ante la devastación económica y social que dejó la crisis del arranque del gobierno de Zedillo, un pánico moral se identificó con el ex presidente Salinas y sus allegados, fenómeno que
prácticamente desapareció de los medios las últimas semanas.
