La apertura que realizó el gobierno de México a la iniciativa privada en la distribución de gas natural ha ido de fracaso en fracaso y ahora culmina una etapa de desastres con la salida de Héctor Olea de Tractebel Olea sirvió a esta empresa transnacional desde un puerto público y posteriormente se incorporó a la misma como su principal funcionario en el país, después de dejar la presidencia de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Independientemente de la salida de Olea de Tractebel, los problemas de fondo en la distribución de gas natural en México no se acaban, sino que se mantienen e incluso se profundizarán a lo largo de los años.
En lugar de invitar y tomar en cuenta a los distribuidores de gas LP en México, quienes durante más de 50 años han estado en esta industria y quienes conocen las necesidades del mercado, por principio se les excluyó.
El gobierno y en particular; la CRE en lugar de hacer una labor de convencimiento con las autoridades locales (estatales y municipales) y con la población, simplemente les trató de imponer una red, con la apertura de cada ciudad calle por calle y casa por casa, cosa que no se permitió.
En fin, hay cientos de errores en la política y en la comunicación relacionada con el gas natural, por lo que a la larga, las transnacionales perderán parte de los recursos invertidos en este sector y la población no contará con un servicio ni un precio adecuado del energético a lo largo de los próximos años.
Otros actores:
Metrogas
