Una de las formas históricamente más comunes de agresión y violencia hacia las mujeres es la agresión sexual. A lo largo de la historia de la humanidad se ha relegado a la mujer a un segundo plano, incluso se le ha considerado como un ser inferior al hombre.
Aunado a esto, las mujeres han sido vistas como objetos hechos exclusivamente para satisfacer las necesidades reproductivas y sexuales de los hombres, aun sin su consentimiento.
La agresión sexual
La agresión sexual hacia la mujer hace referencia a toda aquella acción violenta cuya finalidad es realizar actos sexuales sin consentimiento. Este acto violento puede ser tanto el uso de la fuerza física como amenazas o violencia psicológica.
Si bien es cierto que el impulso sexual es propio del ser humano, también lo es el hecho de que dicho impulso no puede ser utilizado como pretexto para forzar a otra persona para realizar el acto sexual. Según la Organización de las Naciones Unidas, la agresión sexual o violación se define como el acto de penetración física por coacción de la vulva o el ano con un pene, otra parte del cuerpo o un objeto.
Cabe resaltar que la agresión sexual puede ser perpetrada por uno o más individuos.
Consecuencias de la agresión sexual
Las mujeres que son víctimas de agresión sexual sufren una serie de consecuencias de tipo físico y psicológico, entre las que se encuentran:
- Contagio de enfermedades venéreas como el SIDA
- Desgarramiento de las paredes uterinas o del ano
- Moretes o fracturas derivados de los golpes
- Embarazos no deseados
- Traumas psicológicos
- Inseguridad y aislamiento
- Represión de los propios impulsos sexuales
- Trastornos alimenticios
- Traumatismos que, en algunos casos, pueden ser mortales
Un serio problema es que la agresión sexual suele ser perpetrada en un alto porcentaje por la pareja y familiares cercanos como padres, tíos, primos o hermanos.
¿Qué hacer si sufres de agresión sexual?
Es importante aclarar aquí que aun cuando el agresor sea la pareja (esposo o novio), no tiene derecho de obligar a la mujer a sostener relaciones sexuales. Esta situación es muy común y muchas mujeres creen que por el hecho de ser pareja no se considera violación. Sin embargo, sí lo es.
Si tú fuiste víctima de agresión sexual, es necesario que sigas estos pasos:
- Denuncia. La denuncia por agresión sexual se debe presentar ante las autoridades competentes, mismas que solicitarán pruebas de dicha agresión. Para obtener las pruebas se realiza un examen médico.
- Aplicación del examen médico. Un médico legista realiza el examen pertinente sobre el cuerpo de la víctima comenzando por las evidencias externas (moretes, contusiones, arañazos), pasando a los órganos sexuales externos (incluyendo los senos) y finalmente los órganos sexuales internos. Utilizando un cepillo de cerdas suaves se busca evidencia externa de la agresión, por ejemplo, vello púbico del agresor o rastros de semen. Si se encuentran rastros de semen, son retirados utilizando hisopos para proceder a su análisis. Otro examen que se realiza es el de sangre, de manera que se pueda saber si la víctima recibió sustancias ilegales, como las drogas, para perpetrar la violación.
- Ratificación de la denuncia. Toda vez que el examen médico ha ayudado a determinar la agresión sexual, la víctima debe ratificar la denuncia. En este caso, si el agresor es alguien cercano o conocido (pareja, familiar, amigo) se debe proporcionar su nombre, dirección y todos los datos que se tengan. En caso contrario, se debe hacer una descripción lo más detallada posible que ayude a la búsqueda del agresor.
- Verificación del agresor. Si la investigación permite detener a algún presunto culpable, la víctima deberá verificar que es él. En caso contrario, la investigación continúa.
La agresión sexual es un delito más común de lo que se piensa. Aproximadamente el 70% de las mujeres que son víctimas de este delito no denuncia, ya sea por miedo o por desconfianza en las autoridades.
Sin embargo, la falta de denuncias permite que este delito siga expendiéndose y que los violadores continúen impunes. Por eso es importante que denuncies, que reconozcas que nadie tiene derecho a obligarte para sostener relaciones sexuales, que tu sexualidad te pertenece a ti y que eres tú quien decide cómo vivirla y cómo ejercerla.