Lo que hace años parecía imposible, hoy es una realidad: cada vez más mujeres se insertan al mundo del trabajo y siempre con la más alta calidad y eficiencia.
Del total de las mujeres que contamos con un trabajo en México, buena parte somos madres trabajadoras. En el 2011, aportamos el 42.2% del producto interno bruto nacional (PIB), lo que significa que llevar una vida laboral y una vida familiar no es imposible.
Actualmente son cada vez más las madres trabajadoras que han logrado puestos de gran peso y relevancia en la vida empresarial.
Alcanzar puestos ejecutivos y hasta directivos representa un gran logro profesional, pero muchas veces este logro pareciera significar el deterioro de la vida familiar.
¿Por qué sucede esto?
Muy sencillo, cuando ascienden en la jerarquía de sus empresas, los horarios y las actividades son cada vez más demandantes, dejando menos tiempo a la crianza de los hijos y a la convivencia con la familia o la pareja.
Todos los problemas a los que te enfrentas como madre ejecutiva tienen una solución. El secreto está en aprender a equilibrar la vida profesional y la vida familiar. Separar tu tiempo en la oficina y tu tiempo en familia.
Te dejamos 10 sencillos consejos que puedes empezar a implementar:
1. Encuentra una guardería o niñera ideal para tus necesidades. Es bueno saber que tus hijos estarán bien cuidados mientras tú estás trabajando.
2. Recurre a los abuelos. Se vale que de vez en cuando tus hijos sean cuidados por los abuelos. No estarán en mejores manos.
3. Cero horas extras. Trata de negociar, si te necesitan más tiempo en la oficina el poderlo atender desde tu casa.
4. Evita llevar trabajo pendiente a tu hogar. Por más urgente que sea, puede esperar. Trata de ser lo más productiva en tus horas laborales.
5. Delega actividades. Si tienes personal a tu cargo, asigna actividades para cada uno de ellos con el fin de que se atienda el mayor número de pendientes.
6. Procura llegar antes de que tus hijos cenen. Cenen juntos, mantengan una charla amena, escuchen como les fue en su día y los problemas que enfrentaron. Involúcrense en su día a día.
7. Incluye a tus hijos y pareja en las labores del hogar. Crear un rol por semana evitará que se fastidien de hacer siempre lo mismo.
8. Los fines de semana son para la familia. Busca alternativas para pasar más tiempo juntos.
9. Olvídate de la culpa. Se vale pedir más tiempo para entregar ese reporte mensual o recoger 5 min más tarde a tu pequeñ@.
10. Tiempo para ti misma. A menudo nos sentimos muy culpables por no dedicar el tiempo suficiente a nuestro hijos y no caemos en cuenta que también necesitamos espacio para relajarnos. Una sesión de masajes o idas al gimnasio te ayudarán a descargar el estrés, y tomarte un break de las presiones laborales y familiares. ¡También procura dedicar tiempo a tu pareja!
Si bien, el equilibrio requiere de un esfuerzo extra, la recompensa es mayor. El hecho de que te sientas plena en el ámbito laboral no implica necesariamente que tu vida familiar fracase.
Lo primero que debes tener en mente es que el éxito personal depende del éxito laboral y familiar, que una mujer ejecutiva puede vivir plenamente en todos los aspectos de su vida.
Recuerda que ser madre es uno de los dones más hermosos, y que la vida laboral no tiene por qué afectar la convivencia con tus hijos y con tu familia.